Facetas desconocidas de los candidatos a la presidencia de Colombia

candidatos Colombia jóvenes
De Juan Manuel Santos

Uno de los datos desconocidos del candidato presidente, es que su matrimonio con María Clemencia Rodríguez Múnera es el segundo para ambos. Juan Manuel Santos estuvo casado primero con Silvia Amaya, hoy productora de cine, y la primera dama, con el famoso publicista Cristian Toro.

Ninguno de los dos tuvo hijos en su primer matrimonio. Cuando ambos se habían separado por sus matrimonios fallidos, se conocieron en un almuerzo que ofrecía Alberto Casas Santamaría en honor de Noemí Sanín, quien acababa de ser nombrada Ministra de Comunicaciones.

Fue un flechazo a primera vista que terminó en matrimonio civil en 1987. Ya casados, la pareja viajó a Estados Unidos gracias a una beca que Santos se ganó en Harvard. A su regreso, la pareja ya esperaba su primer hijo, Martín. Su hijo menor, Esteban, estuvo en riesgo antes de nacer pues durante su embarazo María Clemencia debió estar cuatro meses hospitalizada debido a un desprendimiento de placenta.

Santos es conocido como un hombre muy disciplinado, de hecho, la cualidad que más aprecia en él su esposa. Ya desde adolescente decidió prestar el servicio militar como cadete de la Armada Nacional, en la base de Cartagena, 24 neses que lo marcaron a los 16 años. Luego, como estudiante de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, donde estudió economía y administración de empresas, ya practicaba yoga. Y hoy, a sus 62 y con la agenda apretada como presidente colombiano, saca 40 minutos diarios para hacer ejercicio.

De Enrique Peñalosa
Enrique Peñalosa es un hombre de riesgos. El candidato presidencial se ha ido solo y caminando desde Bogotá hasta los Llanos Orientales, atravesando el páramo de Chingaza. Este urbanista graduado en París, hizo de la bicicleta no solo su sello propio, sino familiar. Coherente con su convicción ecológica e ideológica de igualdad, el 90% de sus salidas las hace en bici.

Su ejemplo lo siguen sus hijos. “Renata, de 27 años, nunca ha tenido carro, aunque le dimos para que lo comprara, ella prefirió ahorrar. Y Martín que ya tiene 17, ni se ha mosqueado en sacar el pase”, dice Liliana Sánchez, esposa del candidato a la presidencia por la Alianza Verde.

Ahora que Renata se inclina por la naturaleza y Martín es más citadino, Peñalosa acordó con su esposa que compartirían tiempo por separado con cada uno de ellos: así es como ha visitado los parques naturales de Kenya, Canadá y muchos de Colombia con Renata. Y a Martín se lo lleva a los países donde lo llaman a dictar conferencias de urbanismo.

Entre los planes preferidos del aspirante al Solio de Bolívar, está ir a cine. De hecho en París, quiso hacer otro en dirección de cine, pero no tuvo recursos, así que dice que en otra vida lo hará. Como dato curioso es autor del guión de Amándote, telenovela de Punch Televisión, programadora de la que su familia era socia. A Peñalosa le gusta todo tipo de música, pero para escuchar porque él es poco bailarín y, según su propia expresión, tiene más ritmo un eucalipto sabanero que él.

De Martha Lucía Ramírez
Martha Lucía es una mujer tranquila pero también es estricta, rigurosa y perfeccionista. “Es muy especial con nuestra hija, María Alejandra, conmigo, con sus padres, con sus hermanos, con los míos, con quienes tiene a su alrededor”, dice su esposo Álvaro Rincón.

Su familia la describe como muy cariñosa e incansable. De 16 años ya ayudaba a sus padres, el ingeniero Álvaro Ramírez y Alba Blanco Venturoli (de ascendencia italiana) y a sus tres hermanos menores, con los gastos escolares trabajando como modelo, haciendo tarjetas de invitación o dando conceptos jurídicos.

Amante de la cocina, ella prepara comida italiana, le encanta el sushi y ha tomado cursos de cocina japonesa. Uno de los placeres de la candidata del Partido Conservador es viajar con su esposo. Sea Nueva York o Madrid, se las recorren a pie, van a restaurantes, a obras de teatro y conversan de las ilusiones y sueños, como el de ser Presidenta de la República que se forjó hace 35 años. O van un fin de semana a caminar y a conversar por las veredas de Boyacá, o a Cartagena a tomar un trago y bailar música caribe y boleros, sus preferidas. Y si están en casa, pueden pasar horas leyendo, cada uno a su gusto, al calor de la chimenea.

De Óscar Iván Zuluaga
Un detalle insólito del aspirante por el Centro Democrático es que en su juventud tuvo simpatía por el Deportivo Cali, cuando este quedó campeón. Pero después Óscar Iván Zuluaga mostró también su afecto por el Once Caldas y ahora sigue a ambos equipos.

Su familia describe a Zuluaga como un hombre muy tranquilo, pero que no le gusta cuando le mueven algo de su puesto. “Por ejemplo, si los hijos se le toman prestada la máquina eléctrica de afeitar o el cargador del celular, pregunta molesto porque él es muy organizado, pero no se pone de mal genio”, dice su esposa Martha Ligia Martínez.

Como uno de sus hijos toca piano, y su padre disfruta de la música clásica, pero también de cantantes románticos como Franco de Vita. Si sale a bailar con su esposa, les encanta el merengue, la salsa y como buen caldense de ancestro paisa, le fascinan los tríos y los tangos.

“Él sueña con aprender a bailar tango, nunca ha podido encontrar el espacio, es un pendiente que tenemos los dos”, dice su esposa. Su familia lo describe como una persona muy sencilla que vive la vida normal como cualquier colombiano y que sabe que los deberes en la casa son compartidos. Puede que no se le mida a la cocina, pero si le van dando instrucciones, él colabora.

Zuluaga, como buen economista, ayudó a su padre, Ovidio Zuluaga, a consolidar su empresa familiar, Acesco. Hombre de números, enseñaba desde aritmética a campesinos en Pensilvania, su municipio natal, en su época de juventud, hasta matemáticas financieras en prestigiosas universidades del país, cuando ya era un economista consagrado.

De Clara López
Es economista de Harvard y abogada de la Universidad de Los Andes, Clara Eugenia López Obregón, es la candidata que ha roto con los paradigmas que le reservaba su origen social, como nieta del expresidente Alfonso López Pumarejo y sobrina del expresidente Alfonso López Michelsen.

La candidata del Polo fue novia de Álvaro Uribe y renunció a la comodidad de un matrimonio con un alto ejecutivo canadiense, con quien estuvo casada tres años, para dedicarse a la vida política, primero en el liberalismo, pero siempre dando un paso a la izquierda. Luego se identificó con el nuevo liberalismo de Luis Carlos Galán y finalmente a la izquierda de la UP y ahora el Polo Democrático.

Fue en ese trasegar de la lucha social que conoció al ex militante del M-19, Carlos Romero Jiménez, un izquierdista formado en el partido comunista de Argentina y líder determinante en la consolidación del Polo Democrático Alternativo. Esta unión con un hombre de izquierda, trigueño, de origen costeño, samario para más señas, despertó todas las críticas de la sociedad bogotana, a las que Clara no hizo caso.

Incluso, alguna vez les pidieron abandonar un reconocido club bogotano a donde ella lo había invitado, por no ser bienvenidos. Clara prefirió renunciar al club, pero no al amor de su vida, que tras 29 años muestra una estabilidad que envidiaría cualquier matrimonio. Ella no tuvo hijos, pero los cuatro hijos de Romero, ex esposo de una hermana de Jaime Bateman Cayón, hallaron en ella un gran apoyo, en especial, Federico, el menor, quien comparte mucho en la casa de ellos.

Fuente: Elpais.com.co