10 errores en una campaña electoral


Por Luis Santibáñez
En México estamos viviendo un proceso electoral lleno de contrastes. Todos ellos derivados de estrategias exitosas y de acciones muy desatinadas. Algunas oportunas, algunas tardías, muchas hasta irremediables.

Quiero a través de estas líneas, comentar los errores que, a mi juicio, pueden influir negativamente en una campaña y que en la mayoría de los casos se convierten en detonantes de una derrota en las urnas.

  1. Es importante comenzar con el candidato “todopoderoso”. El que está seguro de saberlo todo, de haber recorrido todos los lugares y circunstancias. El candidato que no necesita de alguien que le coordine una campaña que, al menos para él, es cosa fácil y ganada. El oficio político y la soberbia que genera el poder hace que los candidatos no confíen en un experto, en un gerente de campaña, que planee, dirija, evalúe y responda por el rumbo de la contienda. La soberbia resta más votos que una plaza vacía o un mal día de campaña.
  2. El desprecio al marketing no es más que la negación a la ignorancia de los políticos. El marketing es tan importante porque desde aquí definimos el mensaje del candidato, la imagen gráfica, las estrategias de comunicación. En sí, despreciar al marketing puede significar el desconocer por completo el cúmulo de técnicas que existen para conocer y para responder a las necesidades del potencial votante.
  3. Otro tópico importante es el dirigir toda la estrategia de la campaña en llenar la ciudad de publicidad. Es un clásico y recurrente error de campaña, que además de costar mucho dinero y contaminación, no genera muchos votos. Es común que el candidato o su equipo busquen el posicionamiento visual en lugares poco rentables, “pero por donde paso todos los días”. Es fácil encontrarse con experiencias de campañas en donde se colocan anuncios espectaculares – vallas, plotters, lonas- en lugares con visibilidad baja, pero cuya vista desde la casa del candidato es “fenomenal”.
  4. Error imperdonable es la falta de sensibilidad hacia el elector. Es común encontrarse con mensajes que no conectan con el ciudadano. Promesas sobre necesidades que están en el ánimo del candidato, no es garantía de la necesidad del elector, quien es el que día a día vive las carencias en materia de políticas públicas que pueden coincidir o no, con la oferta del candidato.
  5. Un grave y clásico error es la intervención de allegados y familiares del candidato. Suele darse con mucha frecuencia. Debemos de tomar en consideración que aunque la familia siempre busca apoyar al candidato y desea que haya éxito en la elección, el tema de las decisiones tomadas en base a emociones u ocurrencias suele ser fatal. Además de detonar conflictos “personales” entre el equipo de campaña que siempre genera un ambiente poco productivo y muy dañino en el círculo del candidato.
    En pleno siglo XXI, en un entorno global más que vigente, es importantísimo el uso de redes sociales. No importa si el candidato se postula en una región con aún poca penetración del Social Media. La clave para las redes sociales es generar comunicación virtual pero con intercambio de contenido hacia el elector. El ejemplo fue Estados Unidos en 2008, cuando Barack Obama “conectó” al mundo entero a su favor, a través de un mensaje “Yes We Can”. Obama dio el banderazo de salida a toda una estrategia de comunicación basada en redes sociales que además, son un medio económico, rentable y muy perspicaz.
  6. Es común ver a candidatos que desprecian porque desconocen el uso de herramientas para determinar la rentabilidad electoral. Pierden tiempo en visitar secciones y zonas en donde difícilmente obtendrán los votos suficientes para triunfar y descuidan áreas de oportunidad, en donde los datos históricos presumen oportunidad para lograr muchos votos.
  7. Otro error que tiene que ver con el desprecio a estas herramientas es la nula atención a las encuestas. Para muchos que no se ven favorecidos en algún sondeo, es muy fácil descalificarlas y no tomarlas en cuenta. Una encuesta seria que presenta indicadores importantes como las necesidades reales y sentidas de los entrevistados debe de considerarse primordial para las decisiones de una campaña.
  8. Los conflictos al interior del partido generalmente terminan dañando al propio equipo de campaña y su candidato. Es necesario llevar a cabo una evaluación al terminar el proceso interno de selección; el candidato de manera inteligente buscará tender los puentes con sus adversarios y lograr acuerdos que beneficien o al menos no perjudiquen a la campaña. Sobran ejemplos de campañas con altas posibilidades de triunfo, que se han ido a la derrota por no lograr conjuntar el trabajo del candidato y los actores políticos de su propio partido o corriente ideológica.
  9. Un error también clásico es el del mal manejo malo del dinero para campaña. El presupuesto está integrado por aportaciones del partido, militantes y del candidato. En algunos países es común que indebidamente se utilicen recursos públicos. Dicha situación ha generado problemas tanto legales como financieros. Sí, financieros, porque las campañas se han encarecido y esto aplica para todas las opciones políticas. Luego entonces, una campaña electoral necesita de los recursos suficientes para que sea exitosa, aunque no es una condicionante. Por lo general, se realizan algunos cálculos de los gastos de campaña, mismos que siempre son rebasados. Ante esto, debe optimizarse el gasto, pero esto no quiere decir que se dejen las decisiones financieras a un contador público, sino a un administrador con conocimento electoral, que cumpla los criterios establecidos por el coordinador de campaña y el candidato. El gasto de campaña tiene que enfocarse en base siempre, a la rentabilidad. Es más importante dirigir recursos hacia el cuidado y defensa de las casillas, en lugar de derrochar en festivales y patrocinios de eventos que siempre generan poca o nula oportunidad para obtener simpatías.
  10. No tener un asesor de campaña suele ser, en casi todos los casos, la antesala de la derrota. Los asesores de campaña o estrategas electorales aportan ideas y generan estrategias encaminadas a la obtención del voto para que su “cliente” resulte triunfador en la Jornada Electoral. Muchos políticos consideran que el gasto en un asesor de campaña suele ser innecesario, sin embargo existen muchísimos casos de éxito que pueden servir como referencia. Vicente Fox en México, Barack Obama en Estados Unidos, Dilma Rousseff en Brasil o Mariano Rajoy en España, fueron casos exitosos en sus campañas. Estrategias claras, planeación estratégica y equipos disciplinados garantizaron votos y triunfos.

Fuente: MarketingPoliticoenlaRed

La transformación de Hollande, una lección para todo candidato


La última vez que Francia eligió a un presidente, Francois Hollande era un gordito simpático al que comparaban con un flan, segundón de Segolene Royal, la candidata de su Partido Socialista y la madre de sus cuatro hijos.

Ahora que es el candidato del partido y está al borde de un triunfo electoral que nadie esperaba, aparece con una figura esbelta, la apostura de un estadista, el gesto severo y el futuro promisorio de quien supo manejar un debate arduo con un aire que sólo cabe calificar de presidencial.

Hollande todavía debe vencer al presidente derechista Nicolas Sarkozy en su desempate el domingo, pero aún si pierde, a pesar de lo que vaticinan las encuestas, su transformación pasará a la historia como notable.

En un acto electoral coreografiado a la perfección el jueves frente a una puesta del Sol en el sur de Francia, Hollande dijo confiado que está “preparado para gobernar el país”.

Son palabras ambiciosas en boca de alguien de quien un camarada socialista dijo que era blando como una fresa. Otros lo llamaron melcocha. Un popular programa satírico de títeres, Les Guignols de l’Info, lo mostró como un flan, un tonto incapaz de decidirse.

Como jefe del Partido Socialista en 1997-2008, era considerado un simple vocero de dirigentes más vigorosos y dinámicos. Bajo su conducción, el partido estuvo a punto de desintegrarse.

Cuando los socialistas se preparaban para las elecciones de 2007, la popularidad de su compañera sentimental Royal era abrumadoramente mayor. Una encuesta le dio a ella 42 puntos; a él, 12. Lo llamaban “monsieur Royal” y la relación se deterioró.

Durante toda la presidencia de Sarkozy, Hollande se mantenía en la sombra como posible oponente.

Sin embargo, los socialistas querían otro candidato: Dominique Strauss-Kahn, el entonces jefe del Fondo Monetario Internacional. Cuando los escándalos sexuales pusieron fin a la carrera de Strauss-Kahn, el viejo Hollande reapareció, pero con un nuevo aspecto.

Hizo dieta y perdió la panza. Cambió las gafas redondas de profesor amable por otras cuadradas y sin marco.

Sus promesas de ser un presidente “normal” resonaron en una población temerosa por su futuro. Aparecieron oponentes más carismáticos, pero fueron arrollados por la campaña lenta y segura de Hollande.

El miércoles, la transformación lució total.

En un debate televisado con Sarkozy —un hombre de lengua afilada que se dice había amenazado con “atomizar” a su oponente— Hollande se mantuvo firme. Para cada ataque tenía una respuesta. Los dos se quitaron los guantes y no hubo perdedores.

“Nadie conocía de veras a Francois Hollande, nadie sospechaba su fuerza. Adicionalmente, la descubrieron”, dijo Serge Raffy, autor de una biografía de Hollande, a The Associated Press el jueves.

En el último acto electoral de Hollande, el jueves, en Tolosa, el jubilado Daniel Troupeau estuvo de acuerdo: “Frrancois Hollande estuvo a la altura. Estuvo en general muy agresivo, pero supo cuando responder. Tuvo la apostura de un gran presidente”.

Conocido por su sentido del humor, Hollande bajó el tono cómico y elevó la agresividad de la campaña.

En Tolosa, aludió con sarcasmo a la “modestia, moderación y discreción” de Sarkozy en el debate y entonces elevó las manos para exclamar: “¡Ustedes arrancarán la victoria de manos de la derecha para ofrecerla a todo el pueblo!”

Fuente: Dinero.com

El problema de ser el candidato para la “próxima elección”

Por: Carlos Andrés Naranjo-Sierra

Es común que en cada elección aparezca un personaje que el electorado considera muy bueno pero cuyo momento aún no ha llegado. Bien puede ser por falta de reconocimiento, de años (“muy biche”) o por los bajos números que le endilgan las encuestas. Su apoyo, por lo general, es utilizado como voto útil para un candidato que no convence pero que evitaría que otro gane.

Ese tipo de filosofía ha terminado por favorecer a candidatos mediocres y por eliminar las posibilidades políticas del candidato depositario de la futura confianza. La política, como la mayoría de las cosas que se mueven por las pasiones humanas, cambia día a día, y el contexto que hoy podía favorecer a un candidato, en unos meses puede perjudicarlo o por lo menos hacerlo pasar a un segundo plano.

Por supuesto que no se trata siempre de ganar. A veces el objetivo de una campaña es mejorar el reconocimiento del personaje o aumentar significativamente el caudal de votantes con miras a futuros comicios o a un nuevo cargo público. Pero sin llamarnos a engaños, el camino será largo y habrá que contar con más suerte que determinación.

De casos de próximos gobernantes que nunca fueron, está llena la historia reciente en Colombia. Antonio Navarro, que asumió las banderas del inmolado Carlos Pizarro, cuando el movimiento guerrillero M19 firmó la paz con el gobierno Betancur, nunca llegó a la casa de Nariño a pesar de verse como una promisoria opción. Noemí Sanín tampoco contó con mejor suerte, a pesar de que en la campaña de 1988 se veía con seguridad como la próxima presidenta.

¿Usted recuerda quién era la el candidato para la “próxima elección” en las pasadas elecciones locales? Seguramente no. Quedaron pendientes jóvenes promesas de la política de las que poco se volvió a hablar o a las que cada vez les queda más difícil retomar el camino al poder. En Bogotá, quedó pendiente Juan Carlos Flórez, en Medellín, Gabriel Jaime Rico y en Cali, Bruno Díaz (Ver Wikipedia).

La mente política toma decisiones en el corto plazo y por coyunturas. En el largo plazo las variables son tantas que no es posible pronosticar quién podrá ser el candidato cuyas propuestas se conecten con los deseos y necesidades de su gente en ese momento. Por eso ser el candidato para la “próxima elección”, en el mejor de los casos, es un premio de consolación.

Carlos Mario: ¿quién sos vos?

Carlos Mario Estrada es un personaje ampliamente conocido en el ámbito privado, no solo a nivel local sino también nacional por su gestión como vicepresidente de BellSouth, ahora Movistar, y su gerencia de Edatel. Sin embargo en el ámbito público su imagen es aún desconocida y su campaña no ha logrado hacerlo suficientemente visible.

A pesar de que se ha visto su labor juiciosa por todas las zonas del Departamento y de ser el representante del partido del presidente más popular de la historia reciente de Colombia, Álvaro Uribe, su campaña a la gobernación no logra despegar a pesar de contar con los asesores de comunicación del propio Uribe.

Sus primeras vallas en fondo verde, le muestran con el logo del Partido de la U y una frase que busca conectarle con los antioqueños: “Estoy con vos!”. Este eslogan no logra enganchar al elector con el candidato ya que su falta de familiaridad no le permite ser un referente de apoyo y compañía. Recientemente su publicidad ha sido actualizada con un fondo blanco, la foto del candidato al lado izquierdo y la de Uribe al lado derecho con unos desafortunados lentes oscurecidos, y en medio el texto “Carlos Mario Gobernador, el de Uribe”.

Esta actualización de las vallas mejoran considerablemente el reconocimiento de Estrada por el efecto arrastre de la imagen de Uribe, pero llegan tarde para alcanzar a modificar tendencias electorales, a menos de un mes de las elecciones municipales. Adicionalmente no mejoran de manera sustancial las facciones redondas de la cara y la contextura gruesa del candidato que no favorecen la imagen de firmeza y seguridad que busca trasmitir su proyecto político.

Las nuevas vallas debieron ser las primeras, para luego mostrar la particularidad del nuevo político. Es claro que el respaldo del expresidente Uribe es importante pero insuficiente, ya que nunca se logra endosar completamente la imagen de un legitimador. Los uribistas, al momento escribir estas líneas, se quedarán sin el pan y sin el queso en el propio departamento de Uribe, ya que no se respondió al verdadero lema actual de la campaña: “Carlos Mario: ¿quién sos vos?”.

GaleriaPolitica.com entrevista al autor de El Cerebro Político

Carlos Andrés Pérez Múnera, estratega y consultor político, nos explica las pistas para entender como funciona el cerebro a la hora de tomar partido en términos políticos y nos da su opinión sobre las campañas locales, de cara a las elecciones para alcaldía, gobernación, concejo y asamblea. Para escuchar el audio de la entrevista, haga clic aquí.

“La política se encuentra, hoy más que nunca, relacionada con el estudio del cerebro humano”: Entrevista con Carlos Andrés Pérez Múnera

Carlos Andrés Pérez Múnera, asesor en estrategia política, profesor, conferencista y columnista, nos habla sobre su nuevo libro Pistas para entender el cerebro político, en el que explica porqué para comprender nuestras decisiones políticas, debemos entender como evolucionó y cómo funciona nuestro cerebro. Muy pronto en GaleriaPolitica.com

 

 

Detrás de un candidato hay un hacedor de votos


Por: Laura Victoria Botero

Faltan ocho meses y medio para las elecciones y pasa lo propio de esta época: en medio de alianzas que se configuran -o desconfiguran- los precandidatos están armando sus equipos de trabajo.

La mayoría se rodea de sus amigos. Algunos optan por seleccionar gente afuera de su círculo más cercano y llaman a profesionales que se destaquen en un oficio particular.

Otros, pocos, están buscando una figura integral. Alguien que no solo sepa de mercadeo, sino que tenga dominio de medios, que sepa entender la opinión pública, interpretar una encuesta, comunicar un plan de gobierno. Alguien que logre poner a su jefe en boca de todo el mundo y que eso, a la postre, se convierta en votos.

A eso se dedican los consultores de campaña. Ellos no esperan cuotas burocráticas. Ellos esperan que su cliente gane, para ponerle estrellas a su propio currículo.

Colombia está llegando tarde a esta tendencia. Lo que en Estados Unidos ha sido casi un principio de la democracia, en el país es solo una tímida práctica con aciertos y costosas equivocaciones.

Así lo plantea Juan José Rendón, el controversial consultor que acompañó la campaña de Juan Manuel Santos. “Hay una generación de muchachos que están aprendiendo y serán muy buenos en el futuro. Por ahora, en Colombia hay tres esquemas de asesoría. Están las empresas transnacionales que trabajan lo que se conoce como asuntos públicos y han migrado a la consultoría política. Después están algunas agencias de publicidad que realizan campañas estacionalmente, eso hace que el enfoque de la campaña sea eslogan, afiche, foto, frase”.

Y luego, dice Rendón, están los estrategas o consultores de campaña. “El consultor tiene que volar mucho, estudiar mucho, absorber culturas muy rápido. Adaptarse a la idiosincrasia de cada país o región. Entender encuestas, tener capacidad de síntesis, ser ecuánime en la toma de decisiones. Debe tener una energía particular para manejar situaciones de estrés muy alto y tiene que saber establecer relaciones de mucha confianza, no solo con su jefe, que es el candidato, sino con el resto del equipo de campaña”.

Este experto afirma que todo el esquema de comunicación de una campaña es apenas 10 por ciento del esfuerzo general de la misma. “Puede haber un gran esfuerzo comunicacional sin lograr un efecto positivo. Por eso, un consultor debe involucrarse en los procesos de organización de la campaña, de ver cómo se despliega la militancia, las fuerzas. Debe estar atento a la motivación de los del equipo y de su candidato con la gente. Después, debe asegurarse de que esas personas puedan argumentar la idea del candidato desde la mesa de comedor de su casa y por último logre movilizarse el día de la elección”.

Empaparse de realidad
Andrés Segura, coordinador del diplomado de marketing político de la Universidad del Rosario, explica que esta figura será muy importante en la contienda de 2010, sobre todo en las ciudades y los departamentos más grandes.

“El consultor debe tener en cuenta todos los escenarios para calcular cómo llegarle a la gente y ganar las elecciones. No basta con el publicista que sabe comunicar una idea o hacer afiches bonitos. Tampoco puede ser alguien estrictamente político porque tiene que saber de comunicación y de cómo se llega a la gente. Su trabajo es articular variables y hablarle al oído al candidato. Esa persona tiene que saber qué está pasando en coyuntura, tener en cuenta el historial político de su candidato”.

Para el analista de la firma Política y Marketing, Carlos Andrés Pérez, aunque la publicidad y las comunicaciones cumplen un papel determinante a la hora de dar conocer el mensaje de la campaña, están al servicio de los temas que motivan la gente a votar. “Por ejemplo en 1998 la gente quería un proceso de paz con la guerrilla y en 2002 fue la mano dura lo que la sacó a la calle el día de la elección. La diferencia entre hacer una campaña con estrategia y una que sigue sólo las costumbres tradicionales, es que en la primera se ponen en marcha mecanismos para saber qué piensan las personas que podrían votar por el candidato en un momento dado y a partir de ahí se estructura el trabajo”.

La política, dice Andrés Segura, ya no se hace con lechona, cerveza y promesas al vacío. “La gente está más preparada y no admite equivocaciones. Hoy los electores, incluso aquellos en las áreas rurales, se toman el trabajo de pensar en qué es lo que más les interesa”.

Los medios han contribuido a ello, las malas experiencias del pasado también enseñaron que las decisiones políticas son determinantes para el futuro. Y esto no es lo que se conoce como voto de opinión, se trata de llegarles a los ciudadanos con una estrategia posible que ataque los problemas más agobiantes. Todo eso lo tiene que interpretar el consultor si quiere conseguir votos.

Contexto
Bajo perfil, carta de presentación
Si el candidato sube en las encuestas y la gente repite su nombre, el estratega se da por bien servido, así nadie sepa quién es el artífice de ese logro. El bajo perfil es regla en este oficio. Lo explica el analista Carlos Andrés Pérez. “Los consultores deben jugar un papel muy discreto en una campaña; es más, desconfío de los que se publicitan más a sí mismos que a los candidatos que asesoran, esto último -sin duda- le genera problemas a la campaña y al aspirante. Son más efectivos los asesores anónimos especializados en temas específicos que los estrategas faranduleros, por eso creo que los jugadores importantes no se dan a conocer ya que no es normal mantener un perfil alto en esta profesión”.

Fuente: Elcolombiano.com