Prohibir la imagen de Uribe en el logo de su partido es una incoherencia


Por: Carlos Andrés Naranjo-Sierra
Menuda discusión ha causado en los medios de comunicación el tema del nombre, y ahora el logo, del partido político del expresidente Álvaro Uribe. Después de su sorpresiva decisión de lanzarse al senado con una lista cerrada, han sido miles los comentarios a favor y en contra de todo lo que huela a uribismo. De hecho en días pasados el Consejo Nacional Electoral, le dio la razón a Jorge Eduardo Durán Galindo, quien alegó que permitir que el uribismo contara con la foto del expresidente en el tarjetón, sería vulnerar los derechos a la igualdad, al debido proceso y a elegir y ser elegido.

Si bien en los paises latinoamericanos las instituciones políticas son menos fuertes que en otras latitudes, forzar a los electores para que voten por partidos y propuestas y no por candidatos parece un acto, además de ingenuo, moralista. Incluso el psicólogo Paul Slovic que ofrece un su obra un retrato no muy favorecedor del ciudadano promedio guiado más por la emoción que por la razón y avasallado por la facilidad de detalles triviales, considera que el público tiene un concepto más rico que el de los expertos y académicos y que en consecuencia debe respetarse su criterio.

“Me opongo resueltamente a la idea de que los expertos deban mandar y sus opiniones deben aceptarse sin objeción cuando estén en conflicto con las opiniones y deseos de otros ciudadanos. Cuando éstas opiniones no coincidan, cada parte debe respetar las ideas e inteligencia de la otra”, afirma Slovic. Pero en Colombia parece estarse aplicando lo opuesto en términos políticos y jurídicos, por parte de funcionarios y magistrados que han terminado por acoger medidas restrictivas que se basan en un ciudadano sin capacidad y criterio.

Curiosamente las instituciones y columnistas que antaño no encontraron inconveniente, e incluso dieron la bienvenida, a partidos con nombres personales como Visionarios Con Antanas Mockus o imagenes en el tarjetón como la de Enrique Peñalosa como candidato al senado por el movimiento Por el País que Soñamos, hoy se rasgan las vestiduras al ver el nombre y la imagen del expresidente Uribe en el logosímbolo de su partido. No parece una posición imparcial o por lo menos coherente.

Desconozco si la negativa actual obedezca a una nueva legislación pero lo cierto es que si es así no parece procedente en términos reales. Los ciudadanos no votaron por los Progresistas sino por Petro. No votaron por el Partido Verde sino por Mockus y Fajardo. De hecho quienes votaron por Juan Manuel Santos, en su mayoría lo hicieron por la continuación de las políticas de Uribe y no por el Partido Liberal o de la U y lo seguirán haciendo. La política tiende a ser personalista aunque el Frente Nacional propusiera lo contrario. Así que pretender fortalecer las instituciones democráticas a partir de mecanismos como éste se asemeja a quien por temor de que su pareja le sea infiel, vende el sofá.