Fajardo, el lindo

Comenzamos el análisis de las campañas publicitarias a la Gobernación de Antioquia con las vallas de Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y excandidato a la presidencia de la República como fórmula de Antanas Mockus por el Partido Verde, que ahora sin Mockus, avala su nueva aspiración política.

Su figura tiene una alta imagen positiva que el candidato sabe capitalizar. La belleza física en los hombres, a diferencia de las mujeres, generalmente se asocia con el éxito y la inteligencia, por paradójico que suene para un candidato con una pareja feminista. Prejuicios que son reforzados por el “mantra” del candidato: “yo vengo del mundo de la academia y soy matemático”.

La psicóloga Ellen Berscheid estudió el tema de la belleza en los candidatos en la década del 70 y le llamó El efecto arrastre de la cara bonita, consistente en que el espectador desprevenido asocia las personas bien parecidas físicamente con características como la sinceridad y la honestidad, las cuales coinciden perfectamente con la idea que Fajardo busca transmitir de “en Antioquia no se pierde un peso”.

Sin embargo cualquier tipo de belleza no funciona en política. Las caras de rasgos muy pulidos, con ojos grandes y mentón y nariz pequeñas no generan la suficiente confianza. Por fortuna para el candidato verde, este no es su caso. Su rostro denota serenidad y seguridad, a pesar de que en algunas vallas su bronceado tiende al gris, lo que le da un aspecto un poco lúgubre.

Es un personaje que ha tenido la suficiente exposición a los medios para que casi todos sepan de quién se trata y logren asociarlo con su idea de política transparente, la cual además tiene la enorme ventaja de ser difícil de contrarrestar pues tiende a estigmatizar a quien la cuestiona. Sólo unos cuantos se han atrevido a decir que la transparencia no puede ser una propuesta política sino una característica.

Esta idea tampoco necesita mucha retórica, de tal suerte que el candidato evita los debates para no poner en peligro su liderazgo en la intención de voto. En este sentido la transparencia se convierte en un atributo de marca que lo hace poderoso frente a una ciudadanía inmersa en las recurrentes avalanchas mediática sobre escándalos de corrupción política.

Para concluir, el mensaje Ya lo hicimos y lo vamos a hacer en Antioquia se centra en la excelente reputación del académico como administrador público en Medellín para buscar las credenciales que le permitan gobernar el departamento y posiblemente le funcione esta analogía. No habla directamente de transparencia, educación u honestidad para que cada quien asocie la idea que mejor le convenga. La imagen del matemático es incluso tan poderosa que se valen de ella otros candidatos para promocionarse. En cambio él para apoyarse a escala regional, solo parece necesitar su bastón.

Aníbal, el muñeco de cera

La fotografía de la campaña de Aníbal Gaviria es el epíteto del retoque digital. Los rasgos redondeados e infantiles de la cara del candidato, se ven acentuados por la manipulación de la fotografía, que elimina la textura natural de la piel y la expresión amable del exgobernador de Antioquia, a tal punto que pierde toda naturalidad y parece sacado de un museo de cera.

Esto, sumado a un fondo blanco, en el que escasamente se ven las imágenes de pequeño grupo de personas que representan distintas clases sociales y étnias, hace que el mensaje de “Todos por la vida. Viva Medellín”, pierda contundencia. El símbolo de la mano con el pulgar hacia arriba es un interesante ícono pero tan genérico que candidatos de otras campañas contrarias también lo usan. Como pieza publicitaria carece de fuerza y su lema de campaña no logra diferenciar al otrora candidato a la vicepresidencia de Colombia.

Lo anterior ha hecho que más que sus propuestas políticas, la identificación y simpatía con el aspirante a la alcaldía de Medellín, se base en la indignación y especial consideración que produce la tan mencionada propaganda negra que presuntamente se hace en su contra, reforzando el mensaje de su compañero de fórmula a la Gobernación de Antioquia, Sergio Fajardo: “Nosotros los limpios, ustedes los sucios”, con lo cual, al parecer, se busca impregnar a Aníbal de un poco del carisma del político verde.

De todos los candidatos a la Alcaldía de Medellín, fue el único que no pudimos entrevistar para GaleriaPolitica.com pues su comunicador amagó varias veces con asignarnos una cita, insinuándonos un guión para la entrevista, que finalmente nunca se concretó, y a la que se sumó su extraña indignación por nuestro artículo 7 claves publicitarias para los candidatos primerizos, trasmitido por TeleMedellín.

“Soy el candidato de los indecisos de la U”: Peñalosa

A dos meses de las elecciones, Enrique Peñalosa sigue al frente en la intención de voto de los bogotanos, seguido de cerca por Gustavo Petro y Antanas Mockus.

¿Cuál es la principal problemática que debe resolver el próximo alcalde de Bogotá?
Hay que retomar el rumbo a la ciudad, trabajar con una visión clara, ordenándola con tres prioridades principales. La primera, el tema de la seguridad, que aunque tiene un enorme componente de responsabilidad del gobierno nacional porque tiene que ver con leyes, con justicia, con fuerza de la policía, de todas maneras el liderazgo tiene que estar en el alcalde de la ciudad y hay que lograr que se pueda vivir sin miedo, lo que además es indispensable para que haya más inversión, más turismo, más prosperidad y más empleo.

El segundo, es el tema de la movilidad, hay que tener claro también lo que hay que hacer y hay que hacerlo, esto implica muchas soluciones que involucran mejoras a Transmilenio, más troncales, metro, sistema integrado de transporte, más vías, ciclorrutas, , mejoras en el control del tránsito, pero debemos tener claro que una ciudad como Bogotá que va a tener 10 millones de habitantes en un futuro no lejano, la única solución verdadera para la movilidad es que el transporte público sea tan bueno que aún los ciudadanos que tienen carro, prefieran usar el transporte público durante las horas pico.

El tercero, en nuestro momento histórico son los jóvenes, precisamente por los logros de la ciudad en cobertura y en educación secundaria, hoy estamos frente a un cuello de botella nuevo que también es un desafío del Gobierno nacional y es que nuestros jóvenes no tienen campo en la educación superior, terminan el bachillerato, incluso algunos no lo terminan, se retiran antes de finalizar los dos últimos años porque no hay cupos en la universidad, ni en la universidad técnica y este es un problema para ellos porque se frustran, caen en la drogadicción, la delincuencia, pero además es un problema para toda la sociedad porque si no logramos educar a todos estos jóvenes, no vamos a poder ser competitivos, no vamos a poder tener el desarrollo económico moderno que necesitamos.

¿Finalmente qué necesita Bogotá, metro con Transmilenio, Transmilenio sin metro o metro y transmilenio?
No existe ninguna ciudad en el mundo en desarrollo que movilice el metro si quiera el 10% de la población, incluso en Londres que tiene 1.800 kilómetros de metro y trenes, con la misma población de Bogotá, moviliza más de un millón de personas más con buses que con metro, de manera que se necesita de todo, se necesitan metros, transmilenios, una red de buses que funcione bien, aceras, ciclorrutas, nuevas vías, taxis que funcionen, carros de alquiler, todo.

Aquí tenemos que aterrizar un poquito porque el subsidio al transporte en París vale US$ 10.000 millones al año, en Londres US$ 14.000 millones, no obstante que hay viajes en metro que pueden costar US$ 12 o US$ 14 el viaje, más el subsidio, mientras que aquí en Bogotá el 20% de la vías no están pavimentadas, tenemos 380.000 niños que caminan entre el barro para ir todos los días al colegio, como en el caserío más lejano del África, entonces hay que aterrizar también un poquito.

¿Pero entonces es necesario el metro?
Todo es necesario.

Usted es el gran impulsor de Transmilenio y se le reconoce como gestor, pero a la vez ¿no se ha convertido en su karma por el tema de las losas?
Primero que todo, el problema no es Enrique Peñalosa, ni conseguirle empleo a Enrique Peñalosa, felizmente ese no es mi problema. El problema es cómo solucionamos los desafíos de movilidad en Bogotá, obviamente que Transmilenio se identifica conmigo porque lo hicimos.

Es interesante señalar dos cosas, hay dos ambientes en donde se subestima mucho la gerencia, que son el académico y el político, donde se asume que lo que se trata es decir qué es lo que hay que hacer y que cualquiera lo hace. En lo político no se preocupan de dónde va a salir el dinero, pero en el sector empresarial tienen claro, que hace una diferencia inmensa quién es el gerente y por eso es que les pagan tan bien a los gerentes, no es que quieran ser queridos con ellos o les estén regalando plata.

Nosotros encontramos una ciudad que no tenía ningún rumbo, en cuanto a la movilidad, con unos transportadores que eran, incluso denominados mafias, que paralizaban la ciudad cada vez que querían, creamos el Transmilenio y convertimos a Bogotá en una ciudad ejemplar a nivel mundial. El modelo se ha copiado en siete ciudades colombianas, en Argentina, Chile e incluso en ciudades brasileñas, donde nosotros lo aprendimos, en México, Guadalajara, India, China, Indonesia y entonces tiene muchos problemas ahora para mejorar, pero el concepto general del transporte masivo que está basado en Transmilenio.

Hace unos años hubiera sido inimaginable, entonces lo cierto es que yo sí me siento muy orgulloso de haber tenido la capacidad de hacer algo que se convirtió en ejemplar, yo diría que hoy no hay un estudiante de ingeniería de transporte, en ninguna parte del mundo, ni en Chechenia o China o Francia que no sepa qué es Transmilenio, es una marca mundial. Ahora bien, necesita muchas mejoras, pero el tema de las losas, es algo que no tiene nada que ver con Transmilenio, esto es un problema lamentable y espero que los jueces fallen prontamente para que los contratistas y las empresas de seguros respondan por estos daños y lo que si es importante, es señalar que con relación a las responsabilidades jurídicas, ningún funcionario de mi administración ha sido acusado nunca de corrupción, es un problema puramente técnico, aquí no ha habido una acusación de corrupción, es un problema técnico de una vía, así como hicimos muchas vías que funcionaron, incluso parte de todo el tramo sur de Transmilenio funcionó perfectamente, es un problema técnico y nosotros en la alcaldía vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los responsables paguen.

Pero una cosa es el problema de una pavimentación y otra cosa es el sistema Transmilenio que ha transformado a esta ciudad y a todas las ciudades de Colombia y a muchas ciudades del mundo y tiene unas características muy interesantes porque además de ser un sistema que está movilizando más pasajeros que todas las líneas del metro del mundo, con excepción de cinco o seis, a una fracción del costo de inversión y del costo de operación.

¿Hay una sensación que en estos últimos años Bogotá tuvo en retroceso?
Claro que sí, precisamente por elegir a personas que hablan bien y que no saben hacer y que son presas de la politiquería, además porque Bogotá es, antes que nada, una empresa enorme, por ejemplo junto a Bogotá, Bavaria es un juego de niños, Bogotá tiene un presupuesto de US$ 6.000 millones al año.

Esto requiere buena gerencia y ésta requiere, primero, una visión clara; segundo, el mejor equipo, es decir, las personas más calificadas y tercero, lograr que trabajen en equipo. Pero retrocedió no solo por los escándalos y la corrupción, sino por la politiquería y la falta de visión, un ejemplo claro son las troncales de la carrera séptima y la carrera décima, son decisiones improvisadas, el alcalde tratando de ganarse el premio a la reina de la simpatía, hay que tener claridad y carácter, a mí casi me tumban de la alcaldía cuando tenía 85% de imagen negativa porque estaba quitando los carros de las aceras y hasta se inventaron leyendas y mentiras, como que mi familia producía bolardos.

Yo tenía claro lo que tenía que hacer y los mismos que participaron en el proceso de la revocatoria reconocieron que estaban equivocados y que la ciudad se había valorizado y que se había mejorado la seguridad y la calidad de la ciudad, pero eso se puede hacer porque, primero, hay que tener claridad en la visión, hay que tener conocimiento necesario para tener la tranquilidad de lo que hay que hacer; segundo, el carácter necesario para enfrentar las batallas que hay que dar a veces a costa de la impopularidad y finalmente cuando terminé la alcaldía tuve la imagen más alta que haya tenido un alcalde en la historia de Bogotá.

¿Cómo acabar la corrupción en el Distrito?
Mire, de nuevo aquí más importante que las palabras son los hechos, y en mi administración hubo cero corrupción o en la de Antanas Mockus o en la de Lucho Garzón, en mi administración no hubo corrupción porque escogimos a la gente solo por méritos, a la mejor gente posible, no me importaba si era de Bogotá o de la Costa o de Antioquia, no me importaba si eran mujeres u hombres, no me importaba si era de un partido o de otro, por eso, cuando llegó Antanas Mockus, dejó a más de la mitad de nuestro gabinete y muchos de ellos han ocupado algunos de los cargos más importantes del sector privado en Colombia.

Institucionalmente tenemos unos problemas muy serios, es que es totalmente absurdo que las entidades de control como la Personería y la Contraloría, sean entidades escogidas por el Consejo de una manera totalmente política, por no decir politiquera, vienen de recomendados políticos, muchos muy buenos seguramente, pero en un diseño institucional que está mal diseñado de entrada.

En el Distrito hay incluso un engendro que se llama la Veeduría, que cuesta además unos cuantos miles de millones al año y vamos a volver a esa Veeduría que depende más del alcalde, de alguna manera, en una especie de super entidad de control administrativo para evitar la corrupción.

JJ Rendón dijo que por el momento que vivía la ciudad usted debería ser el próximo alcalde de Bogotá, ¿qué opina de esto?
Yo no puedo juzgar eso, no soy asesor experto en campañas políticas como JJ, yo amo mi ciudad, me he preparado y he trabajado por ella toda mi vida, he demostrado que produzco resultados en temas complejísimos, yo creo que la parte más difícil ya la hicimos, tumbamos el cartucho, arreglamos San Victorino y además, ahora tengo la experiencia de haber trabajado asesorando ciudades por todo el mundo en los últimos 10 años, en donde he aprendido mucho, entonces en esto de la política, de verdad nunca pensé que iba a estar de candidato otra vez, pero en esta actividad, a veces, uno resucita después de estar muerto, entonces, lo cierto es que yo sí estoy convencido que podemos enrumbar y ordenar a Bogotá, sin solucionar, por supuesto, todos los problemas que tiene, pero si por lo menos volverla por el camino que debe ir.

¿Qué se debe hacer para sentirnos otra vez seguros en Bogotá?
Yo espero que con el presidente Santos emprendamos una guerra contra el delito urbano, entre otras porque si la prioridad del presidente Santos es la prosperidad y también lo es para mí, debemos tener claro que mucho más importante que el túnel de la Línea, sabiendo lo importante que éste pueda ser, es la seguridad urbana, sin seguridad no hay turismo, no hay inversión y creo que para solucionarlo hacen falta muchas cosas.

Creo que se necesita ser mucho más drástico con la sanción de los delitos a mano armada. La reincidencia de los delitos a mano armada deben tener unas sanciones muy drásticas, tiene que haber orden en todos los retos de la ciudad, en el espacio público, no podemos tener los postes llenos de afiches, tiene que haber una claridad absoluta de que hay autoridad y hay que hacer un trabajo de inteligencia muy grande, porque aquí lo que tenemos son organizaciones delicuenciales muy sofisticadas que están haciendo los robos de celulares, entre otras. Hay tantas cosas que se pueden hacer de inmediato, ya existe la tecnología para que un celular que sea robado sea bloqueado e inutilizado de para siempre a control remoto, entonces conjuntamente con las empresas de celulares vamos a hacer que eso sea efectivo.

En general, tenemos que lograr que los delincuentes sean sancionados efectivamente y aquí, si hay algo que se ha probado, es que la delincuencia no tiene que ver con la pobreza, es un tema de crimen organizado lo que hay aquí, de profesionales del delito, ni son los más pobres los que cometen los delitos, ni es en las épocas de mayor recesión cuando se agrava el problema de la delincuencia.

La inseguridad destruye la ciudad, porque una ciudad con buena seguridad lleva a que se use más el transporte público, en donde la gente va a los parques, donde la gente hace compras caminando por las aceras y no se mete a un centro comercial y en la medida en que haya inseguridad, la ciudad se muere porque la gente se encierra en los clubes, en los centros comerciales, no toma el transporte público, no va a los parques, entonces tenemos que entender, y ese es el gran desafío, con el gobierno nacional y lo más importante para el desarrollo económico, para la inversión, mucho más importante que la tasa de cambio, que el túnel de la línea, es la seguridad urbana.

¿Se equivocaron los bogotanos eligiendo a Samuel Moreno?
No es la mejor persona a quien se lo pregunta. Claramente creo que se equivocaron, pero yo no entro a juzgar las partes penales, simplemente las partes gerenciales, me parece que es desastroso lo que ha ocurrido en Bogotá, hemos perdido autoestima y recursos.

Hace 15 años cuando llegamos a la alcaldía, trabajar allí era algo que no era atractivo para los jóvenes de las mejores universidades de Colombia y después de todo lo que hicimos, esa energía que llegó a tener Bogotá, aquí hubo miles de jóvenes que empezaron a hacer postgrados en urbanismo, a querer trabajar en la alcaldía, esto se volvió prestigioso.

Pero ahora otra vez se ha deteriorado tanto la imagen, donde se ha perdido mucho en la autoestima y entusiasmo de lo que puede ser la creación de la ciudad.

Lo que si es cierto cuando me pregunta si hemos echado para atrás, es que a pesar de venir de una mala administración, yo si creo que hay unos avances en la ciudad que no van para atrás, ya la gente aprendió a ver la ciudad distinta, ahora se tiene una visión diferente de lo que es la ciudad, ya la gente sabe el valor de ir a los parques, de las aceras, de los puentes peatonales, de las bicicletas, el transporte público, la cultura, yo si creo que tenemos una ciudad más avanzada de lo que teníamos hace 15 años.

En el sector privado hay toda clase de propuestas, de proyectos de renovación urbana, de proyectos de centros de integración universidad-estado, es una ciudad que más allá del fracaso del gobierno distrital, la sociedad civil es distinta, con mucha más claridad de visión, con más energía, con propuestas.

¿Se siente traicionado por el anuncio de Antanas Mockus de ser candidato a la Alcaldía?
No, yo hago lo que creo que debo hacer y me apasiona mi ciudad y trabajaré lo más duro para llegar a la alcaldía, pero me parece que para los ciudadanos lo mejor es tener todas las opciones posibles, de manera que el que hayamos saltado con entusiasmo por Antanas no tiene nada que ver con lo que verdaderamente importa para la ciudad.

¿Es Enrique Peñalosa el candidato de la U para la Alcaldía de Bogotá?
Si, por supuesto, el candidato del partido Verde, del partido de la U y de muchas personas sin partido y de personas que creo comparten una visión muy moderna de lo que puede ser una ciudad líder a nivel mundial, pero que tienen claro que para lograrlo hay que tener disciplina y hacer esfuerzo, que no es hablando carreta, ni tratando de ser la reina de la simpatía que vamos a lograr hacer realidad nuestro sueño, sino con disciplina, conocimiento, con trabajo en equipo y con esfuerzo.

¿El apoyo del expresidente Uribe puede resultar contraproducente para su candidatura?
Yo agradezco el apoyo del presidente Uribe y el de todos los que nos apoyen, tenemos una alianza entre el partido Verde y la U, creo que estoy seguro que enriquece nuestro proyecto porque hay mucha gente buena que tiene buenas ideas, además el partido Verde hace parte de la Unidad Nacional con el presidente Santos, el partido de la U es el partido del presidente Santos también y el presidente Santos ha demostrado que esas alianzas no son para hacer politiquería, sino para enriquecer los proyectos con las mejores ideas de la mejor gente.

Fuente: Dinero.com

“Este es un paso importante para el fortalecimiento de nuestra democracia”: Partido Verde

Como “un paso importante para el fortalecimiento de la democracia” calificó Lucho Garzón, el acuerdo programático con la Mesa de Unidad Nacional representada por los principales partidos políticos oficialistas. “Hemos acompañado al Gobierno Nacional porque nos parece que es un avance en la educación, la equidad, la paz, en los recursos públicos junto con la ofensiva que hay desde el estatuto anticorrupción y la manera deliberante y de liderazgo que ha asumido el Gobierno en cuanto a destapar todas las ollas de corrupción”, afirmó.

Así mismo la dirigencia del Partido Verde salió al paso a las críticas y suspicacias que han llovido sobre este acuerdo con el Gobierno Nacional, por medio de un comunicado en el que dice: ”Hemos promovido iniciativas con nuestra bancada y ante esto no podemos ser indiferentes. No hay ninguna transacción la gente cree que cualquier acuerdo, que cualquier desayuno, almuerzo o reunión está ligado íntimamente a una transacción, ¡pues no!, estamos claramente estableciendo que aquí no estamos jugando a yo le doy pero usted me da, esto lo hacemos para demostrar que la política no es necesariamente una transacción sino la elaboración propositiva en relación con los proyectos de para bien de nuestro país. Aquí no hay nada por debajo de la mesa, por el contrario todo está muy claro”.

“Apague y vámonos”: VerdEscépticos

Un ala del Partido Verde renuncia a su militancia, luego de la alianza de la dirección nacional del Partido con la mesa de Unidad Nacional del presidente Juan Manuel Santos. También critica duramente a Sergio Fajardo por lo que consideran su búsqueda de alianzas burocráticas y manifiestan abiertamente que las propuestas políticas que los convocaron para dignificar la política, ya no existen. Para ver el comunicado completo de VerdEscépticos, haga clic aquí.

“Esto es un acuerdo sin misterios y sin ministerios”: Luis Eduardo Garzón

Así se ha referido el Copresidente del Partido Verde Luis Eduardo Garzón a la noticia que ha tomado por sorpresa a muchos, sobre la intención del Partido Verde de hacer parte de la mesa de Unidad Nacional. “Lucho” Garzón se ha reúne a esta hora con el Presidente de Colombia Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño. Con esta frase Garzón parece dar un anticipo de lo que vendrá y pretende descartar cualquier tipo de acuerdo burocrático con el gobierno. Por su parte, el Congresista del Partido Verde, Alfonso Prada, ha criticado fuertemente a su compañero de bancada Sergio Fajardo, y actual candidato a la Gobernación de Antioquia, de quien ha dicho no ha tomado participación ni ha querido enterarse muy bien sobre las decisiones que toman los verdes y ha salido a criticar sin conocimiento.

“Me retiro del Partido Verde”: Jorge Melguizo

Hoy me retiro del Partido Verde, por el que voté en las elecciones presidenciales en 2010, al que me inscribí el 8 de noviembre de 2010 (por primera vez en mi vida hacía parte de un partido político) y por el que me presenté como precandidato a la Alcaldía de Medellín para las elecciones del 30 de octubre de 2011.

Me retiro por decepción total y porque no veo opciones de lograr dentro del Partido Verde lo que muchos pensamos y soñamos al hacer parte de la Ola Verde y al sumarnos formalmente a un partido político: construir un partido democrático, realmente democrático. Construir un partido ética y políticamente diferente.  Un partido serio, coherente.  Hacer parte de un partido que predicó que no todo vale y en el que muchos defendimos hasta el cansancio (¡y nos cansamos!) que el fin no justifica los medios.  Pensamos construir un partido basado en agendas programáticas, en generación de soluciones para los grandes problemas de este país, y el partido se ha quedado, en buena parte, en el fortalecimiento de 3 o 4 figuras personales y personalistas, todos ellos por cierto directivos del propio partido, y esos mismos directivos han decidido aliarse con los partidos políticos tradicionales, algo que rechazamos muchos de quienes votamos por Mockus y Fajardo en 2010.

La gota que llenó el vaso fue la decisión de sus directivos de sumarse a la Unidad Nacional del Presidente Juan Manuel Santos.  Es decir, el Partido Verde está desde hoy en la misma mesa de gobierno con el Partido de La U, el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Partido Cambio Radical y el Partido de Integración Nacional (el famoso PIN, y es famoso porque muchos de sus dirigentes o militantes están condenados por paramilitarismo).  No estoy de acuerdo con hacer parte de esa alianza, de esa unión burocrática, pero además los directivos del Partido Verde ni siquiera pusieron este tema en consideración de quienes somos –fuimos- sus miembros.  Y, para colmo de colmos, ni siquiera ellos comunicaron la decisión sino que fue el Presidente Santos quien lo informó en su discurso al país en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la República, ayer miércoles 20 de julio.  Nos enteramos por otros de lo que nuestros directivos cocinaron entre ellos.

Me retiro del Partido Verde porque no quiero hacer parte de esa Unión Nacional, conformada por los partidos que se han robado este país y que tienen a Colombia sumida en el peor de los mundos: la mayor inequidad del continente, según Naciones Unidas.  El mayor desempleo del continente, según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina).  El país con mayor gasto militar por habitante.  Uno de los países con mayor corrupción (y eso que solo conocemos un pedacito de esa infame corrupción).  El segundo país, después de Sudán, con mayor número de desplazados del mundo.  Y el único país del continente que no ha superado su conflicto interno.

Debo decir que el Gobierno de Juan Manuel Santos ha resultado mejor de lo que esperaba (realmente no esperaba mucho).  En este año ha habido avances importantes en temas claves para el futuro nacional, en especial la Ley de Víctimas y el Estatuto Anticorrupción.  Pero no veo avances en la agenda que nos tendría que importar más: los programas sociales, educativos y culturales, esas tres realmente las herramientas claves de la transformación.  Como tampoco veo avances en uno de los asuntos claves para Colombia y en el que también somos de los más atrasados en el continente: la infraestructura vial y la recuperación de los ferrocarriles y de los ríos para el transporte de carga.

Ángela Robledo, excelente Senadora del Partido Verde, dijo algo que comparto: no hay que estar en la Unión Nacional para respaldar las buenas medidas del gobierno y haber mantenido la independencia era mucho más importante como partido.

Perdimos la oportunidad de construir un partido diferente.  Ese reto le quedó grande a nuestros directivos, a todos nuestros directivos. Tomaron decisiones equívocas y equivocadas.  No consultaron esas decisiones. Menospreciaron a miembros, simpatizantes y precandidatos. Las ambigüedades y las dilaciones fueron más importantes que los debates serios y que las decisiones.  Se volvieron autistas y autocráticos.  En muy pocos meses lograron usar al Partido Verde para sus propios intereses.  Le dieron prioridad a los resultados inmediatos en lo electoral y no a los procesos de mediano y largo plazo que nos permitieran construir una alternativa al bipartidismo que ha marcado (y matado, literal y metafóricamente) a este país.  Se olvidaron de la formación de la cultura política, pasaron por encima de los principios, olvidaron la ética, hicieron a un lado la política.  Se volvieron politiqueros.

El 2 de mayo renuncié a mi aspiración a la Alcaldía porque no quedaba otro camino decente: esos mismos directivos habían decidido que Medellín no era prioridad electoral y habían optado por ofrecerle el apoyo al Partido Liberal para ganar la Alcaldía de Medellín a cambio de que el Partido Liberal los apoyara para ganar la Gobernación de Antioquia.   No estuve de acuerdo. Insistí –sin éxito, como es evidente- que deberíamos tener candidatura propia a la alcaldía de Medellín y propuse trabajar conjuntamente las candidaturas a Gobernación de Antioquia y a Alcaldía de Medellín. Renuncié y me marginé de las elecciones pero dije que no me iba del Partido Verde porque en los partidos debían caber, precisamente, las divergencias y diferencias.  Y dije que yo no me había inscrito en una iglesia sino en un partido. Que las iglesias son de dioses y dogmas, de actos de fé.  Y los partidos son (o deben ser) de colectivos, de ideas, de análisis, de construcciones.

Hace solo 8 días le respondí a unos amigos que yo seguiría haciendo parte del partido porque en algún momento quienes pensamos diferente podríamos ganarle espacio a esos directivos politiqueros y electoreros, representantes ellos y ellas también de lo que es necesario cambiar en la política colombiana.  Pero hoy decido irme.  No hay caso.  Lío mis bártulos y me voy.  No afectará a nadie mi renuncia porque hasta hoy fui un militante más, de esos a los que los directivos ni escuchan, ni consultan, ni informan, ni responden.

Otra decepción de la política en este país.  El partido verde (así, en minúsculas) le quedó grande a sus directivos.

Recuerdo ahora una frase que viene al caso, esa que sale en la última escena de La Estrategia del Caracol, la maravillosa película de Sergio Cabrera: Ahí les dejamos su hijueputa casa pintada.

Jorge Melguizo