Colombia recibe reconocimiento de Chile por labores de desminado

En la Convención de Ottawa, en la reunión número 15 sobre la  prohibición de uso de minas antipersonales, Colombia obtuvo un reconocimiento por su labor de desminado. «Es el proceso más grande de desminado hoy en curso», dijo el canciller chileno Heraldo Muñoz en la ceremonia de inauguración de la reunión.

En este importante evento en el que asisten 400 delegados de los 162 países miembros de la Convención, el país presentó los trabajos que se han realizado en 62 municipios en los que se han presentado víctimas de minas en los últimos cinco años.

El País  tiene más de 52 millones de kilómetros cuadrados con minas antipersonales, los departamentos que tienen más de estos artefactos son: Antioquia, Meta, Caquetá, Nariño y Norte de Santander.

Como parte del acuerdo de paz firmado recientemente con las Farc fue ejecutado  un programa nacional de desminado que incluye la intervención del 40% del territorio contaminado. Para el 2021 se busca que Colombia quede libre de minas antipersonales en un proceso en el que participarán  cerca de 10.000 efectivos.

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Foto: El Tiempo

El  Gobierno desarrolló una metodología que reconoce las características étnicas, comunitarias y la diversidad geográfica. “Con ésta metodología, la Instancia Interinstitucional pudo hacer una asignación de tareas que permite a la Brigada de Desminado Humanitario, la Agrupación de Explosivos y Desminado de Infantería de Marina –AEDIM-, y a las cinco Organizaciones Civiles de Desminado Humanitario acreditadas actualmente en Colombia (The HALO Trust, Handicap Internacional, APN, Campaña Colombiana contra Minas y Atexx), trabajar al mismo tiempo en los municipios más contaminados del país”, explicó Sergio Bueno Aguirre, director para la Acción Integral contra Minas Antipersonal de la Presidencia.

La Convención de Ottawa es conocida también como Convención Sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su destrucción.

Colombia abre oficialmente la puerta a la paz

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Después de aproximadamente 5 décadas de conflicto armado, varios años de negociaciones y diálogos, de un plebiscito que sorprendió a muchos,  se firmó el acuerdo de paz definitivo entre el Gobierno y las Farc. En este se encuentran las propuestas que sus detractores hicieron.

Foto: AFP / Carlos Ortega / EL TIEMPO         

El Presidente Santos expresó que con el acuerdo lo que se pretende es que  las Farc ejerzan la contienda política legal, Timochenko por su parte expresó agradecimiento hacia las movilizaciones sociales que contribuyeron a una salida negociada.

La plaza de Bolívar y aquellos ciudadanos que durmieron 47 noches allí luego de los resultados del pasado plebiscito, llamados Campistas por la paz, fueron los más emocionados al enterarse de la noticia que tanto esperaban y por la que tanto reclamaron en nombre de muchos colombianos.

El primer paso, después de firmado el acuerdo, será el desarme de las Farc. Un hecho bastante significativo para caminar hacia la construcción de una paz en un país como el nuestro, en el que, a pesar de la indignación que causan  tantos desplazamientos, desapariciones, asesinatos y masacres, se volvieron parte de la cotidianidad.

Para garantizar el cese al fuego y las hostilidades y la dejación de armas de las Farc en manos de la ONU,  habrá 23 zonas veredales donde se llevará a cabo este proceso. Aproximadamente 8 campamentos especiales estarán en los departamentos de Guajira,  Antioquia,  Chocó,   Córdoba, Cauca,  Caquetá, Meta y Guainía.

Modelos de descentralización


Por: Mauricio Cabrera Galvis
La semana pasada planteaba que una de las razones del gran auge económico de Bogotá -y también de la enorme congestión y la saturación de la ciudad- era la desproporcionada concentración del aparato estatal. La Presidencia y todos los ministerios, el Congreso, las altas Cortes de Justicia y además la inmensa mayoría de las entidades descentralizadas del orden nacional, tienen su asiento en la capital del país.

No es que Bogotá tenga abundantes recursos naturales, ni que su ubicación geográfica sea privilegiada; por el contrario a lo largo de toda la historia siempre han sido un problema el transporte y las comunicaciones con Bogotá. Pero allí se toman las decisiones, allí está el Poder Político y también el Poder Financiero, que atraen gente y empresas como la miel a las moscas y generan una sociedad megacefálica que es dañina no solo para el resto del país sino también para la misma Bogotá.

Este patrón de desarrollo concentrado en una ciudad ha predominado en varios países latinoamericanos. Buenos Aires, Montevideo, Santiago, Lima, Caracas y hasta el mismo México D.F. son ejemplos de esa tendencia en sus respectivos países. Colombia, por el contrario se mencionaba como una de las excepciones en la región porque era un «país de ciudades». Pero en otras partes del mundo no existe tal concentración de poderes en una sola ciudad, y aún en Latinoamérica ha venido cambiando la tendencia.

En Estados Unidos decidieron desde finales del siglo XVIII construir una capital distinta de las ciudades importantes de la época; hoy Washington D.C. es la sede de los tres poderes del Estado, pero no es la ciudad más grande ni es el centro financiero del país. A nivel estatal sucede lo mismo, pues las capitales de todos los Estados son ciudades «secundarias» en términos de tamaño o importancia financiera. Nueva York puede ser la capital financiera del mundo, pero no la capital del Estado, que es Albany. En California no es Los Angeles sino Sacramento, y en Florida no es Miami sino Talahasse.

Otros países han tomado decisiones más o menos radicales para tratar de desconcentrar geográficamente el poder. El ejemplo más claro es la construcción de Brasilia a mediados del siglo pasado, en parte para superar la disputa histórica entre Sao Paulo y Río, y en parte para generar un nuevo polo de desarrollo. Una medida menos radical se tomó en Chile en 1988, cuando se decidió sacar el Congreso de Santiago y trasladarlo a Valparaíso. Por su parte en Ecuador la gran transformación de Guayaquil es fruto de una decisión política local y no del gobierno central.

En otras latitudes tal vez el caso más notable es el de Sudáfrica, donde la desconcentración es total: la Presidencia del país está en Pretoria, el poder Judicial en Johannesburgo -a 90 minutos por carretera- y el Congreso en Ciudad del Cabo, a casi dos horas en avión. Es costoso, pero funciona, y mucho más ahora con Internet y el avance de las telecomunicaciones.

En Colombia se hizo un tímido intento de sacar entidades de Bogotá durante el gobierno de López Michelsen, pero ya todas volvieron a Bogotá con excepción de Isa e Isagen que permanecen en Medellín. Hay que intentarlo de nuevo. Por ejemplo, ¿por qué Ecopetrol no puede estar en Bucaramanga, Proexport o el INCO en Cali, y el manejo de los puertos en Cartagena o Barranquilla? El aparato estatal puede y debe descentralizarse.

COLETILLA. ¿Cuál es el colmo del centralismo bogotano? Que la gobernación de Cundinamarca este en Bogotá, que no pertenece a ese departamento, sin razón alguna que lo justifique.

Comenzó VI Cumbre de las Américas


La VI Cumbre de las Américas comenzó este sábado en Cartagena con la presencia de casi todos los países de la región, exceptuando a Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. La isla no asistío a pesar de las ingentes gestiones del gobierno colombiano. El presidente ecuatoriano Rafael Correa en solidaridad con la isla declinó también la invitación y aún no se sabe por que no asistió el presidente nicaraguense Daniel Ortega. A pesar de que anunció su presencia, a última hora el presidente venezolano Hugo Chávez dijo que sus médico no le habían permitido asistir a la ciudad heróica.