Los personajes más influyentes en la política antioqueña en 2019

La política es dinámica, afirman quienes la comentan y la protagonizan. Es así como cada año, aparecen y desaparecen figuras importantes en el juego y el departamento de Antioquia no es la excepción. Algunos representan ideologías, otros grupos políticos y otros más, son verdaderos fenómenos electorales. Es por eso que hoy hacen parte de esta clasificación que llamamos Los personajes más influyentes en la política antioqueña en 2019 y que proponemos en GALERÍA POLÍTICA.

El siguiente listado es el fruto de la opinión de periodistas, analistas y miembros reconocidos de la política antioqueña, con el apoyo de Tribu Social (empresa dedicada a las tendencias e influenciados en Colombia). Podrían ser más o menos y seguramente algunos no aparecen fácilmente en el radar pero su influencia es innegable y consideramos importante el desarrollo de este ejercicio para la sana discusión y deliberación sobre los seres humanos que marcan la pauta política en nuestra región.

Así pues, aquí están las diez personas más influyentes en la política paisa en el año que acaba de terminar, por su capacidad de liderazgo, sus resultados electorales y su influencia en la opinión pública.

Álvaro Uribe

El expresidente y senador sigue siendo un centro gravitatorio de la política nacional y regional. A pesar de que en las elecciones del año 2019 su partido, el Centro Democrático, no logró la esquiva Alcaldía de Medellín o la Gobernación de Antioquia, lo cierto es que fue el partido más votado en 17 municipios del departamento de Antioquia, sin contar las coaliciones, y buena parte de los concejos municipales tienen a miembros del partido del presidente Uribe en sus curules.

Paola Holguín

La senadora Holguín es una de las fichas claves en una de las facciones más fuertes del Centro Democrático y su peso es claro en el departamento de Antioquia. Los Paolos, como se les conoce, tienen influencia en casi todas las subregiones del departamento, en las cuales han conquistado recientemente curules y alcaldías. La senadora ha mencionado su intención de aspirar a la Presidencia de la República, que hoy ostenta su partido político, por lo que seguro dará de que hablar al respecto próximamente.

Iván Darío Agudelo

El congresista liberal Iván Darío Agudelo, más conocido por ser parte de los ponentes del proyecto de ley que dio origen al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, es uno de los grandes ganadores regionales en las pasadas elecciones. Se la jugó desde temprano con su apoyo al alcalde de Medellín Daniel Quintero y al gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria, lo que seguramente le representará importantes réditos políticos en los años próximos.

Alejandro Villa

Alejandro «el mono» Villa es uno de esos personajes que saben influir en la política regional sin ser protagonista. Es un reconocido empresario de la construcción, que le habla al oido al expresidente Germana Vargas Lleras y mueve los hilos de su partido Cambio Radical en el departamento. Sus excelentes relaciones sociales y habilidad para hablar con las distintas orillas políticas, lo hacen una pieza clave a la hora de hacer alianzas y buscar nuevas alternativas políticas.

Carlos Andrés Trujillo

Carlos Andrés Trujillo ha sido diputado, concejal y representante a la cámara, además de Alcalde de Itagüí, donde radica buena parte de su poder político. Puede parecer un asunto menor pero el territorio del sur del Valle de Aburrá se ha convertido en un apetecido fortín político que Trujillo domina desde hace décadas. Muestra de ello es la votación que obtuvo para convertirse en Senador de la República y la aprobación que suelen tener sus candidatos para cargos de elección popular.

Juan Diego Gómez

Conservadores de Vida se ha transformado en uno de los grupos políticos más reconocidos y con mayor gestión electoral en Antioquia con éxitos comprobados en términos de curules en Concejos, Asamblea, Cámara de Representantes y Senado a la cabeza de Gómez. Reelegido como senador para el período 2018-2022 y junto al Representante a la Cámara Nicolás Albeiro Echeverry, este grupo político se perfila como el gran sobreviviente del Partido Conservador en Antioquia.

Juan Felipe Lemus

Uno de los grandes triunfadores de las pasadas elecciones legislativas es el senador Juan Felipe Lemus, que demostró que mantiene una fuerza electoral propia que lo hacen visible a nivel nacional y regional. Sus fichas se movieron en este año que termina y dieron como resultado el crecimiento de un equipo político con influencia en todas las subregiones del departamento, incluyendo el Valle de Aburrá.

León Freddy Muñoz

El Representante a la Cámara por Antioquia de la Alianza Verde, se ha convertido en uno de los personajes más influyentes en la política local y regional, en especial en el norte del Valle de Aburrá. Desde sus comienzos en el municipio de Bello, ha demostrado que tiene capacidad para hacer alianzas y conquistar el poder. Poder que ahora lo conecta con buena parte de los grupos políticos que gobiernan desde la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia.

Aníbal Gaviria

El nuevo gobernador de Antioquia sigue siendo una ficha clave en el ajedrez político de la región. Exgobernador, exalcalde, excandidato a la vicepresidencia y ahora nuevamente gobernador, hacen de Gaviria un personaje importante en los próximos años. Su influencia se verá no sólo en el departamento sino también en las próximas elecciones nacionales, en las que los partidos políticos volverán a medir fuerzas de para Congreso y Presidencia de la República.

Daniel Quintero

El exviceministro de MinTIC y ahora Alcalde de Medellín es una de las grandes sorpresas de este año que acaba de pasar. Los más de 300 mil votos, la votación más copiosa en la historia de la capital antioqueña, que lo colocaron a la cabeza del Municipio de Medellín son muestra de ello. Quintero es uno de los fenómenos electorales más interesantes de las pasadas elecciones de autoridades territoriales en Colombia pues su discurso contravenía buena parte de los preceptos de centro derecha que han dominado el comportamiento electoral en tierras paisas.

Carta de la Tertulia Conservadora de Antioquia al presidente Duque

En nuestro país son más bien escasos los centros de pensamiento político, llamados think tanks en otras latitudes, que superan los cuarenta años. Desde hace más de cuatro décadas la Tertulia Conservadora de Antioquia viene trabajando en la difusión y reflexión sobre las ideas conservadoras en Colombia como un aporte a la política regional y nacional.

Es así como a raíz de los recientes acontecimientos que ha desatado el Paro Nacional del 21 de noviembre y sus consecuentes marchas, este grupo de pensamiento ha decidido enviar una misiva al Presidente de la República Iván Duque Márquez para manifestarle su apoyo y poner en cuestión buena parte de las exigencias que hacen los miembros del Comité del Paro Nacional.

A continuación reproducimos la carta completa de la Tertulia Conservadora, para información del público en general:

Carta Tertulia Conservadora, página 1.
Carta Tertulia Conservadora, página 2.
Carta Tertulia Conservadora, página 3.

Pensar rápido y pensar despacio en campañas políticas

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
Nuestro cerebro es el fruto de millones de años de evolución, los cuales han esculpido su funcionamiento como una poderosa herramienta de supervivencia a partir de la metacognición y la imaginación, pero esta poderosa herramienta está supeditada a cometer frecuentes errores de juicio que influyen directamente en cómo decidimos por quién votar en las elecciones y, en consecuencia, en la democracia misma.

No podemos olvidar que el cerebro humano está diseñado para un mundo que existió en el período paleolítico, donde las decisiones debían tomarse rápida y efectivamente para no terminar en el fondo de un acantilado o de la boca de un depredador. Esto hace que tomemos decisiones cotidianas en una especie de piloto automático que es presa fácil de estímulos netamente emocionales, lo que el psicólogo, y premio Nobel de economía, Daniel Kanheman, ha llamado la heurística.

La heurística es una forma de atajo mental que hace que resumamos superficialmente los datos disponibles para la toma de una decisión, no importa si es para comprar una crema dental o para votar por un presidente. Aunque esto pueda parecer banal o molesto para algunos, el cerebro no funciona como queremos, sino como es. Por eso debemos trabajar para entenderlo, para entendernos. Tal vez así podamos darnos cuenta de nuestros sesgos y hacer algo al respecto.

Kanheman divide el pensamiento en dos tipos: rápido y lento. El rápido es el que usamos con mayor frecuencia, conectado al sistema límbico. El lento, conectado al neocórtex, suele ser menos frecuente pues exige más tiempo y esfuerzo, y todos los sistemas, incluyendo nuestro sistema nervioso, tienden al consumir el mínimo posible de energía para ser eficientes. De modo que pensar racionalmente exige un costo adicional que no todos están dispuestos a pagar. De allí que las campañas publicitarias (comerciales) y de propaganda (ideológicas) dirijan sus argumentos a la emoción y no a la razón.

Asco, miedo, alegría, tristeza e ira, son las emociones básicas a las que suelen dirigirse los mensajes de marketing comercial y electoral. La argumentación racional infortunadamente no suele funcionar bien en primera instancia, pues pide al elector un costo mental alto y el proceso psicológico de elegir un candidato, suele funcionar como una decisión de bajo involucramiento, neurológicamente similar a la compra de un pequeño electrodoméstico. Es decir, pensamiento rápido, altamente supeditado a los sesgos cognitivos.

¿Está condenada la democracia a padecer los peligros del voto emocional? No necesariamente. Algunas campañas se las han ingeniado para comunicar argumentos racionales en empaques emocionales. Empaques que sirven de vehículo para que ideas un poco más complejas, y generalmente necesarias, lleguen al elector por medio de un canal que funciona en modo rápido pero que luego puede funcionar en modo lento y reflexivo. La frase ganadora de la campaña Clinton Vs. Bush (padre) de 1992 es un buen ejemplo: «es la economía, estúpido».

Si usted pretende embarcarse en una campaña de marketing electoral, como parte de su estrategia de marketing político, tenga en cuenta estas breves reflexiones. No para quedarse en la forma, sin propuestas y sin razones (después de todo el marketing de gobierno le exigirá que sus promesas funcionen en la complejidad de la vida real), pero sí para construir un mensaje que se conecte emocionalmente con sus electores. De otro modo sus propuestas, por muy buenas que sean, corren el riesgo de no recibir la suficiente atención para convertirse en el suficiente número de votos para hacerse realidad.

Campañas políticas y emociones

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
En la profundidad de los lóbulos temporales de nuestro cerebro yacen un par de estructuras, apenas más grandes que un frijol, llamadas amígdalas cerebrales. Éstas controlan las emociones más básicas de nuestra vida: miedo, ira y sosiego, las cuales a su vez conducen a conductas de supervivencia ante el peligro como la huida, la confrontación o el sometimiento. Las campañas políticas no son la excepción.

No es gratuito que el llamado al miedo o a la ira, a través de la indignación, sea una de las estrategias preferidas de los asesores políticos en todo el mundo. ¿Y el sosiego? Éste no es tan efectivo pues no suele conducir a la acción. Las otras emociones, que llamamos básicas en psicología, como la alegría, la tristeza o el asco, provienen igualmente del sistema límbico pero no de las poderosas amígdalas cerebrales y sus llamados irrefrenables.

Campañas como la que condujo a Donald Trump a la presidencia de EEUU, basada en el miedo a los inmigrantes, en especial a los musulmanes, o la de Occupy Wall Street o Anonymus, basadas en la indignación que producen los privilegios de las grandes corporaciones, llevan consigo un elemento común: estimular las emociones básicas de nuestro sistema nervioso central para movilizarnos.

Algunos consideran que las únicas emociones a las que deben apelar los mensajes publicitarios de las campañas políticas, deberían ser las “positivas”, pero el juicio moral sobre este asunto es algo que no tiene relación directa sobre la naturaleza de las emociones. Éstas existen por su función evolutiva y en ese sentido todas son “positivas para la supervivencia”. El otro aspecto a considerar es que el peligro suele ser más apremiante que el premio. Por ejemplo, un incendio en nuestra casa nos hace movilizarnos con mayor eficacia que la promesa de un nuevo auto.

Sin embargo, ¿no podríamos hacer una campaña basada en la alegría? Debemos reconocer que ésta requiere una elaboración un poco mayor por parte de los votantes, pero claro que es posible. Muestra efectiva de ello fue la campaña del No para el plebiscito chileno que terminó con el gobierno de Augusto Pinochet, a través de un mensaje claro y contundente para contrarrestar el miedo: Chile, la alegría ya viene.

Los recientes descubrimientos de las neurociencias han abierto un nuevo horizonte, con sus luces y sus sombras, para el estudio de las emociones, el pensamiento y la conducta de animales humanos y no humanos. Cada día es más frecuenteencontrar el prefijo neuro atado a un nuevo campo de estudio como el neuromárketing, la neuroeconomía o la neuropolítica. Términos que, rimbombates, suelen deslumbrar al público neófito, pero que son simplemente la aplicación de las neurociencias a algún área de estudio.

Eso sí, el futuro cercano nos espera lleno de nuevos caminos para recorrer y reflexionar sobre la aplicación de las neurociencias a las ciencias de la salud y, en especial, a las ciencias sociales. Sin embargo la pregunta que seguirá pendiente de respuesta proviene de nuestro pasado lejano, donde un grupo de seres humanos se reunían en el ágora para hablar de la lo mismo que todavía nos perturba hoy como especie: el manejo de la política y la democracia. ¿Usted que piensa?