¿Por qué Rodolfo Correa desplazó al candidato del Centro Democrático?

Andrés Guerra y Rodolfo Correa en la carrera por la Gobernación de Antioquia.

En un departamento como Antioquia, de marcada tendencia política hacia la derecha, apareció un candidato más uribista que «el de Uribe». 

Por: Geimar Marín*
En la actual carrera por la Gobernación de Antioquia todo mundo esperaba que en la pista el carril derecho fuera ocupado por el candidato del Centro Democrático, es decir, Andrés Guerra. No obstante, este sorprendió a la opinión pública cuando el pasado 21 de mayo a través de su cuenta de Twitter se declaró como del extremo centro.

De otro lado, y de forma contundente, apareció el profesor Rodolfo Correa quien, sin ser de las filas del uribismo, ha salido con las más firmes posturas en defensa de temas e intereses relacionados con el orden y la seguridad, frente a los cuales ha reinado el silencio por parte de Guerra, quien solo se empeña en hablar de la siembra, pero nadie sabe de qué. 

Así, el profesor Correa fue un duro crítico de la liberación de Santrich, apoyó las objeciones a la JEP presentadas por el presidente Duque, ha propuesto la militarización de las zonas que hoy controlan las organizaciones criminales y salió lanza en ristre contra la sentencia de la Corte Constitucional que permite el consumo de drogas y alcohol en el espacio público. 

Es claro, por tanto, que la opinión pública antioqueña ha girado su cabeza hacia la derecha, y en ese lado está solitario Correa, quien avanza en reconocimiento y favorabilidad en esta región donde la izquierda apenas en la última elección presidencial alcanzó el 25% de los votos. 

La carrera es larga, claramente apenas comienza, y aún falta mucha agua por correr bajo el puente, pero todo parece indicar que quien se subirá al ring para la disputa final recogiendo la voluntad de los antioqueños que creen en la mano firme será Correa. ¡Se abren las apuestas, señores! 

*Antropólogo, escritor y analista.

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La masacre de las bananeras

Julio Gonzalez Villa

Por: Julio Gonzalez Villa*
Mucho me resistí a leer a Gabriel García Márquez. Su clara tendencia de izquierda comunistoide atacando a las libertades económicas, su cercanía con el régimen oprobioso de los Castro, por ende con grupos violentos y asesinos como el ELN[1], me impedían acercarme desprevenidamente al escritor. Pero era un premio nobel de literatura, y colombiano; de manera que no pude resistir más, y adquirí Cien Años de Soledad.

Cien Años de Soledad me cautivó; me embelesé con su lectura, con su riqueza, con su imaginación. De verdad que es una obra maestra de la literatura, una novela maravillosa. La disfruté como nunca lo imaginé.

“José Arcadio estaba entre la muchedumbre que se concentró en la estación desde la mañana del viernes. Había participado en una reunión de los dirigentes sindicales y había sido comisionado junto con el coronel Gavilán para confundirse con la multitud y orientarla según las circunstancias….Hacia las doce, esperando un tren que no llegaba, más de tres mil personas, entre trabajadores, mujeres y niños, habían desbordado el espacio descubierto frente a la estación….Han pasado cinco minutos -dijo el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará fuego. José Arcadio Segundo, sudando hielo, se bajó al niño de los hombros y se lo entregó a la mujer. “Estos cabrones son capaces de disparar”, murmuró ella. …José Arcadio Segundo se enpinó por encima de las cabezas que tenía enfrente, y por primera vez en su vida levantó la voz. -¡Cabrones! -gritó-. Les regalamos el minuto que falta. Al final de su grito ocurrió algo que no le produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto….Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba bocarriba en las tinieblas. Se dio cuenta de que iba en un tren interminable y silencioso, y de que tenía el cabello apelmazado por la sangre seca….descubrió que estaba acostado sobre los muertos. No había un espacio libre en el vagón…quienes los habían puesto en el vagón tuvieron tiempo de arrumarlos en el orden y el sentido en que se transportaban los racimos de banano”. (Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, Alfaguara, 2007, Pags. 345 a 348).

Posteriormente, Gabriel García Márquez escribió una obra que llamó Vivir Para Contarla, y en ella escribió:

“La versión de mi madre tenía cifras tan exiguas y el escenario era tan pobre para un drama tan grandioso como el que yo había imaginado, que me causó un sentimiento de frustración. Más tarde hablé con sobrevivientes y testigos y escarbé en colecciones de prensa y documentos oficiales, y me di cuenta de que la verdad no estaba de ningún lado. Los conformistas decían, en efecto, que no hubo muertos. Los del extremo contrario afirmaban sin un temblor en la voz que fueron más de cien, que los habían visto desangrándose en la plaza y que se los llevaon en un tren de carga para echarlos en el mar como el banano de rechazo. Así que mi verdad quedó extraviada para siempre en algún punto improbable de los dos extremos. Sin embargo, fue tan persistente que en una de mis novelas referí la matanza con la precisión y el horror con que la había incubado durante años en mi imaginación. Fue así como la cifra de muertos la mantuve en tres mil, para conservar las proporciones épicas del drama, y la vida real terminó por hacerme justicia: hace poco, en uno de los aniversarios de la tragedia, el orador de turno en el Senado pidió un minuto de silencio en memoria de los tres mil mártires anónimos sacrificados por la fuerza pública”. (Gabriel García Márquez; Vivir Para Contarla; Grupo Editorial Norma; Bogotá; 2002; pags. 79 y 80).

Es decir, si nunca se supo realmente si existieron tres o tres mil muertos, simplemente la “Masacre de las Bananeras” no pasó de ser un mito. Un mito con base en el cual Jorge Eliecer Gaitán pasó al primer plano de la política nacional; un mito del que se ha valido el socialismo para desinformar la historia.

Los “Acuerdos de Paz” firmados por Santos y las Farc, que el pueblo desautorizó en un solemne plebiscito el 2 de octubre del 2016, son la falacia con que la izquierda colombiana quiere convertir nuestro territorio en una segunda Venezuela. 

No podemos permitir que una “falsa paz” tergiverse nuestra historia y convierta en “honorables congresistas” u “honorables diputados” u “honorables concejales” a quienes no fueron más que una partida de pederastas, violadores, asaltantes, secuestradores, extorsionadores, y despreciables miembros de las FARC.

La historia exige que sea escrita y enseñada por hombres y mujeres comprometidos con la verdad, la justicia y la reparación, no por delincuentes a quienes sólo se les debe asegurar las mazmorras, el desprecio y el olvido.

A García Márquez hay que leerlo, deleitarse con el novelista, con el narrador, con el literato, sentirse orgullos de él, pero políticamente dejarlo en el olvido de sus equivocaciones.

[1]https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2014-04-19/la-cara-oscura-de-garcia-marquez-intimo-de-fidel-castro-y-negociador-de-las-farc-1276516195/

*Abogado, Doctor en derecho y docente universitario. Precandidato por el partido Centro Democrático al Concejo de Medellín.


Colombianos nominados a Los Napolitan Victory Awards

Los Napolitan Victory Awards son algo así como los Óscar de la consultoría política de habla hispana y este año cuentan con varios estrategas colombianos entre los nominados. Nombrados así en honor al famoso estratega político estadounidense Joseph Napolitan, estos galardones se entregan cada año en la ciudad de Washington en Estados Unidos, premiando varias categorías.

Estas categorías reconocen no solo las mejores campañas de nuestra lengua sino también a los expertos que trabajan en ellas. Además, se valora a profesionales de esta ciencia en medios de prensa, académicos, medios tecnológicos y digitales, libros y revistas políticas así como la producción de video y audio para campañas, entre otros.

Consultores de Iberoamérica y Estados Unidos se disputan este año las codiciadas estatuillas, entre los que se destacan los colombianos Jaime Gutiérrez y Camilo Magaña en Campaña de Bien Público, Paula Paredes en Campaña Marca Ciudad y Documental Político, Carlos Andrés Naranjo -Director de GALERÍA POLÍTICA- en Campaña Audiovisual Electoral, Edgar Alberto Jaramillo y Sergio Gómez en Publicación Política y Carlos Andrés Pérez en Libro Político.

La ceremonia se llevará acabo la noche del 6 de abril en Hall de las Américas en la sede de la Organización de Estados Americanos. Les deseamos las mejores de las suertes a nuestros compatriotas y esperamos que la consultoría política siga floreciendo en Colombia y el mundo.